Valoración de mi empresa

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Cada vez se producen más traspasos de negocio. ¿Tienes intención de vender o comprar un negocio? Entonces quizás de será útil saber el valor de la empresa en cuestión.

Hay muchos métodos que te permiten valuar una empresa de forma rápida y fácil. Estos métodos son utilizados por los asesores de adquisición, pero son sencillos, así que incluso tú podrías valuar un negocio pese a carecer de conocimiento sobre adquisiciones corporativas.

Estas reglas “estándar” lamentablemente, no siempre son utilizables. Porque por ejemplo, una empresa de contabilidad con 1.000.000 € de ventas anuales tendrá mucho más valor que una empresa de limpieza con el mismo volumen de ventas anual. También dentro de cada industria hay diferencias específicas en cuanto a la valuación de las empresas.

Desventajas de la Valoración de una empresa

Las reglas estándar de la valuación de una empresa están muy bien porque son muy sencillas, pero es también tiene algunas desventajas:

  • La fiabilidad de las cifras con las que se hacen los cálculos, son las desventaja número uno. Para el vendedor esto es un gran ventaja si las finanzas, cifras de ventas, beneficios… están en orden. Pero en muchas ocasiones se toma demasiada ventaja de esta ambigüedad.
  • Otra desventaja es que las reglas de oro se basan en datos del pasado. Los datos se considera del futuro para ser igual a los últimos años. Por lo tanto, las empresas de crecimiento rápido son evaluados menor que el valor real. Esto es especialmente cierto para las empresas que sólo unos pocos años de existencia. Sin embargo, estos últimos años han tenido un menor rendimientos y siguen creciendo. La previsión en los próximos años también mayor.
  • Otra desventaja es que estas reglas se basan en datos de años pasados. Los datos se consideran como del futuro cuando se igualan a los últimos años. Por lo tanto, las empresas que están en crecimiento rápido son evaluados por menos cantidad que el valor real. Esto afecta especialmente a las empresas que sólo llevan unos pocos años de existencia.
  • Del revés también puede ser un problema. Si el éxito del negocio se ha realizado por y gracias al dueño, en el momento en que este lo deje cabe la posibilidad que la empresa no pueda mantener ese éxito sin su dueño.

Después además nos encontramos con perspectivas diferentes entre comprador y vendedor. Muchas veces se compran empresas con la idea que se volverá a ganar el precio de compra e así recuperar la inversión en un par de años. En ese caso, se puede haber puesto más dinero sobre la mesa con la adquisición del negocio.

También puede causar la diferencia, la situación financiera del comprador.

Imagínese: Una empresa hace 200.000 € de beneficio anual y el propietario pide 1 millón de euros por la empresa. Eso es para el dueño de cinco veces el beneficio neto. Entonces es cuando viene un comprador, este no es capaz de comprar la empresa de una así que se va al banco y pide un préstamo.

El préstamo asciende 800.000 € a una tasa de interés del 6,25%. Así que el interés en el primer año es de 50.000 €, así que al se queda con un beneficio neto de 150.000 €. Esto significa que el precio de venta para el comprador es 6,7 veces las ganancias, mientras que el mismo precio para el vendedor de cinco veces las ganancias.

Así que llegamos a la conclusión de que una regla de oro en realidad no da ningún valor objetivo. Pero eso no necesariamente significa que es inútil utilizar una regla de oro. Puede ser debido a que proporcionan datos sobre otros asuntos, como el espacio en el que las negociaciones de precios se llevarán a cabo, etc.

“Entonces, ¿cuál es el valor exacto de mi negocio?” Aquí puedes encontrar una valoración profesional.

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