Google, el buscador de influencias

El gigante ahora apuesta por los ‘lobbies’ para triunfar en sus negocios

Mike Harvey. The  times / El Mundo -San Francisco

Google está incrementando vertiginosamente lo que invierte en tráfico de influencias en Estados Unidos en paralelo a la constatación planetaria de las dimensiones y ambiciones del gigante de internet.

En 2009, Google gastó en este capítulo cerca de tres millones de euros, muy por encima de los más de dos millones de euros que invirtió en 2008 y del millón largo de euros de 2007, lo que ha convertido la empresa en uno de los principales muñidores de influencias de Washington, según un análisis de las cantidades facilitadas por el Senado estadounidense.

En el cuarto trimestre del año pasado, Google superó lo invertido en este concepto por cualquier otra empresa de Silicon Valley, incluso las cifras de Oracle, y está en camino de alcanzar el poder de lobby de Microsoft, según demuestra el análisis.

Dave Levinthal, portavoz del citado Centrer for Responsive Politics, ha afirmado que “Google ha pasado de una oscuridad política relativa a ser una de las principales potencias políticas entre las empresas de informática y nuevas tecnologías”.

“Google se está jugando mucho [añade]. Está metida en un gran número de negocios y, como cualquier otra empresa, trata de velar por sus intereses”. Así, durante el año pasado, Google ha tratado de influir en cuestiones relativas a publicidad, energía, comercio, telecomunicaciones y legislación antimonopolio.

Google se ha visto obligada a actuar al mismo tiempo que los reguladores empezaron a mostrar interés en la empresa. Su acuerdo de búsqueda con Yahoo! se fue al traste en 2008 y ahora espera una revisión de sus planes para la adquisición de Admob, una plataforma de publicidad para móviles, por importe de más de 550 millones de euros.

Hasta el momento, la empresa ha gozado de unas cordiales relaciones con el Gobierno de Obama a raíz de que Eric Schmidt, máximo responsable ejecutivo de Google, anunciara su apoyo personal a la candidatura del actual presidente en las elecciones pasadas.
Pero hay sectores críticos que han acusado a Google de haberse transformado en una nueva Microsoft, al emplear sus beneficios y su influencia empresarial en quitarse competidores de en medio y quedarse de manera selectiva con las mejores ideas ajenas. Los defensores del derecho a la intimidad han planteado su preocupación sobre el hecho de que la empresa dispone de cantidades ingentes de datos sobre sus usuarios. De hecho, las cifras han demostrado que, mientras que las inversiones de Microsoft en tráfico de influencias caen, las de Google aumentan a gran velocidad, lo que quizás indica que no está dispuesta a incurrir en las mismas equivocaciones que su competidora cometió en los años 90, cuando se vio envuelta en varios casos antimonopolio.

De forma parecida, Google se ha dedicado a reforzar su imagen pública en Europa. Ha establecido equipos reducidos de gente en la mayor parte de las capitales europeas y en Bruselas. En Londres, por ejemplo, la empresa contrató hace seis meses a Sarah Hunter, ex consejera de Tony Blair, para que sea su jefa de asuntos públicos en el Reino Unido.

La empresa hace frente a varias cuestiones importantes. En EEUU, Justicia ha presentado objeciones a la propuesta que otorga a Google el derecho a la reproducción digital de millones de libros actualmente descatalogados.

Sergey Brin, cofundador de la empresa, ha amenazado con retirarla de China tras los ciberataques de que ha sido objeto su buscador. Sostiene que ya no resulta de recibo hacer negocios con China: “durante los dos últimos años, especialmente desde los JJOO, la situación ha evolucionado notablemente a peor”.

Google, una empresa que prácticamente no ha hecho nunca publicidad tradicional, se gastó recientemente 3,7 millones de euros en un anuncio de televisión de su servicio de búsquedas durante la Super Bowl. El anuncio ha significado una inversión total de papeles: estaba motivado en parte por la amenaza que representa para Google, todavía modesta pero creciente, el motor de búsqueda Bing; es de Microsoft.

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