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El franquiciado busca su libertad

Entre los que hayan tenido la suerte de seguir adelante, es probable que más de uno haya pasado al estado de libertad o Free Stage. El franquiciado se siente coartado en su libertad creativa. Él ya es un verdadero profesional y conoce el negocio. Cree que la central no hace lo suficiente, que frena sus posibilidades desarrollo y, por supuesto, sus ingresos. 'Nuestro principal problema es que durante el segundo año encontramos franquiciados que han buscado otros proveedores más baratos y venden productos que no cumplen con nuestros requisitos de calidad', comenta Paulo Leite. Lo que le ocurre a los franquiciados de Fill Up no es una excepción. 'En algunos casos, hemos detectado restaurantes de La Mafia se Sienta a la Mesa que cambian la carta en función de los gustos de los clientes más habituales', comenta su directora de Expansión. Cuando ya no te aguanto Esta etapa es la más conflictiva de toda la relación: puede llegar a la ruptura. Eso es lo que le ocurrió a Fernando Laura después de un año de relación con La Retoucherie. 'La central era muy atenta. Pero el canon y los suministros eran demasiado caros', comenta. Lo curioso del caso de este emprendedor es que ha cambiado su negocio con La Retoucherie por otro de Arreglos & Co, su competencia. ¿La única razón? 'Me dejan libertad, pago el impuesto revolucionario para estar en un centro comercial, y ya está. Yo gestiono todo: proveedores, reparación de las máquinas… A estas alturas quiero que me dejen en paz', asegura Fernando.