En el marco económico actual, es evidente el riesgo que suponen las fusiones y las compras de negocios. Pero, como en toda actividad, existen no sólo motivos para el fracaso, sino también acciones para evitarlos.
El fracaso puede venir de la mano de numerosos motivos, como por ejemplo: del estudio insuficiente de la empresa target, de una comunicación interior o exterior deficiente, de del retraso en la provisión de un liderazgo reconocido y accesible, del aplazamiento de la toma de decisiones importantes o de la mayor dedicación al logro que a la integración. En realidad, la mayoría de fracasos se deben a la combinación de varios de estos errores.